Champions League: Barcelona-Nápoles

El Barcelona espanta sus fantasmas para estar en cuartos

El conjunto azulgrana venció por 3-1 gracias a los goles de Fermín, Cancelo y Lewandowski

Barcelona
El Barcelona espanta los fantasmas y estará en cuartos.
Ignacio Sánchez

El Barcelona superó sus miedos, sus fantasmas y todo lo habido y por haber para eliminar al Nápoles y presentarse en los cuartos de final de la Champions League cuatro años después. El conjunto azulgrana venció por 3-1 (4-2 en el global) gracias a los goles de Fermín, Cancelo y Lewandowski y estará en el bombo de este viernes en Nyon junto a los ocho mejores equipos del continente. Xavi Hernández vivió una de las mayores alegrías de la temporada, por no decir la que más, donde se le vio realmente liberado por el pase.

Quién diría a principio de temporada que el centro del campo del Barcelona jugándose el partido más importante del año iba a estar formado por Christensen, Gündogan y Fermín López, pero así fue. Xavi no tenía más opciones y apostó por este tridente ante el equipo italiano. Bueno o malo, mejor o peor que otros, la realidad es que esta medular puso una gran presión e intensidad desde el primer minuto del encuentro. El ritmo era meteórico y dando la sensación que se iban a vivir emociones fuertes en Montjuic.

La verdad que, por primera vez, la afición azulgrana no falló a su equipo y el ambiente fue ensordecedor desde los primeros instantes. El Barcelona se la jugaba. Todo o nada. Y el inicio no estaba defraudando a nadie. Y la primera gran ocasión fue para Fermín en el 12′, que recibió una sensacional asistencia del jovenzuelo Cubarsí. El centrocampista se presentó ante Meret e intentó una vaselina, pero el balón se fue muy por encima de la portería napolitana.

El que la sigue la consigue. Y eso ocurrió con Fermín, que ya no perdonó un minuto más tarde. En una gran triangulación con Raphinha y Cancelo, el canterano hizo un pase a la red tras una espectacular asistencia al punto de penalti del portugués. Como los famosos goles de Kroos con el Real Madrid, pues igual. Pero el vendaval del Barça no quedó ahí. Dos minutos más tarde, en el 17′, Cancelo dejó la eliminatoria prácticamente sentenciada. No había que relajarse, pues tenían la lección aprendida, pero con dos goles de diferencia era una quimera pensar que el Nápoles iba a remontar.

Lamine Yamal salió a la contra y nada más sobrepasar la linea del centro del campo asistió en el costado izquierdo a Raphinha, que recortó y con su pierna diestra envió el balón al palo. El rechace quedó en los pies de Cancelo, que a placer hizo el 2-0 para desatar la locura en Montjuic. El Nápoles no se había ni presentado al partido. 

El Nápoles recorta distancias

Y fue nada más cumplirse la media hora de partido, el Nápoles recortó distancias. El equipo italiano, cuando estaba prácticamente en la lona, reaccionó a tiempo para hacer el 1-2. Igual que el primer gol de Fermín, Rrahmani recibió de Politano en un pase atrás tras llegar a línea de fondo y envió el balón al palo largo, imposible para Ter Stegen. Y fue a partir de ese momento cuando los visitantes despertaron en la eliminatoria. Sobrevolaban los fantasmas del pasado.

En un visto y no visto, el partido dio un giro de 180 grados. El Nápoles se echó arriba y el Barça comenzó a sufrir. Era el momento de medir la mandíbula de cristal del equipo azulgrana de los últimos años en Europa. 

Osimhen reclama penalti

Ya en la segunda mitad, el Nápoles salió buscando el gol de la igualada, mientras que al Barcelona se le notaba con miedo. Mucho miedo. Y ese miedo se metió en el cuerpo de toda la parroquia culé cuando Cubarsí pisó dentro del área a Osimhen. El delantero nigeriano se fue al suelo y reclamó penalti exageradamente, pero ni el VAR quiso entrar. El Barça se salvaba.

El Nápoles siguió apretando y Xavi no lo veía nada claro. Por ello, el técnico español dio entrada a Oriol Romeu y Sergi Roberto para retirar del terreno de juego a Fermín y Christensen, que tenía amarilla. Restaba media hora de encuentro y la sensación era que el Nápoles tenía que hacer muy poco para presentarse en la portería de Ter Stegen. 

Pero pasaban los minutos y el Barcelona empezó a coger vuelo de nuevo, se quitó el miedo y el Nápoles comenzaba a desesperarse por no encontrar el segundo gol. Era el minuto 73 y poco pasaba en el área de Ter Stegen. En cambio, todo el peligro estaba ocurriendo en la de Meret. Y eso no era positivo por el equipo italiano.

El Barça se salva y sentencia

En el 79, Lindstrom, que había entrado por Politano pocos minutos antes tuvo una ocasión clara. Clara no, clarísima de cabeza tras una espectacular asistencia de Olivera. El extremo sueco estaba solo en el área y de cabeza, a placer, envió el balón fuera rozando el palo. Montjuic se quedó helado. Quedaban 10 minutos para el final y para qué mentir, los jugadores del Barcelona estaban con las piernas temblando.

Y dos minutos más tarde, en el 81′, Lewandowski sentenció la eliminatoria. Cuando peor estaba el equipo, además del cansancio, Gündogan sacó la varita a pasear para inventarse un pase inverosímil hacia Sergi Roberto entre un bosque de piernas. El capitán se presentó ante Meret e hizo el famoso pase de la muerte al polaco para que sólo tuviera que empujarla. El 3-1 era la sentencia definitiva y los culés regresaban a unos cuartos de final cuatro años después.

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